Los 79 años de Bernie Ecclestone y su experiencia en la fórmula 1 no pueden ser excusa para permitirse lanzar mensajes tan descabellados como equívocos. El patrón de la formula 1 acaba de soltar cuatro sorprendentes perlas impropias de un Caballero del Imperio por el desprecio que supone a pilotos, ingenieros, patrocinadores, propietarios de circuitos y conjunto de actores del gran circo. Dice Bernie que le gustaría introducir atajos para hacer las carreras mas entretenidas, que seria bueno para la televisión. Se lamenta de que los frenos de los coches de fórmula 1 sean tan eficaces, que los coches frenan demasiado y reducen la posibilidad de adelantamientos. Habló de su preocupación por los equipos noveles y de bajo presupuesto que debutaran este año como USF1, Campos, Virgin y Lotus y de modificar las tablas de puntuación para beneficiar a los buenos. Insistió en su interés por los circuitos urbanos y adelantó que había firmado un acuerdo para celebrar un gran premio en Roma.
Es un tipo tan brillante que ha hecho de la fórmula 1 el mejor y mas caro espectáculo del mundo. Que fue capaz de comprar al partido laborista del Reino Unido con un millón de libras para que la F1 continuara siendo auspiciada por las tabacaleras. Que fue capaz de vender su residencia de Londres al magnate del acero Lakshmi Mittal por 180 millones de dólares, el precio más alto pagado jamás por una casa. Que ha conseguido ser la tercera persona más rica del Reino Unido con una fortuna que supera los 2500 millones de libras. Que enamoró a la croata Slavica Malíc, modelo de Armani y 28 años mas joven que él.
Son logros, cada uno de ellos, tan importantes que justifican una vida por eso no se entiende como en los últimos tiempos (declaraciones a The Times en julio de 2009) elogió a Hitler, se consideró contrario a la invasión de Irak mostrando condescendencia hacia los regimenes de Saddam Hussein y de los talibán en Afganistan. Como propuso a Max Mosley ex-presidente de la FIA para Primer Ministro de Inglaterra o como culpó a los judíos de la crisis económica mundial.
Por eso no entendemos como pasa por alto que los adelantamientos se producen por diferencia de potencia en la rectas y solo en muy contadas ocasiones en una frenada. Porqué se le olvida que la fórmula 1 no es un juego de apretar botones para subir la potencia y buscar atajos como "Mario Kart" en la PSP. No se entiende el desprecio a los equipos pobres que solo molestan, dan trabajo y no salen en la tele, o por que obligaron a construir circuitos tan modernos y tan seguros en todos los continentes cuando, ahora, la mayoría de carreras son por las calles de las ciudades.
Resumiendo, la mezcla que le gustaría a Bernie es: coches que corran mucho y que frenen poco, con solo cuatro o cinco pilotos en pista adelantándose continuamente por las calles de los pueblos y con atajos para darle mas emoción.
Solo una mezcla inadecuada de medicamentos o la implacable perdida de neuronas pueden elevar cuatro tontadas dispersas a la categoría de “cambio radica en la fórmula 1”, como pretende.
Pepe Martínez, editor
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