Con el respeto que merece el mejor jugador de golf de la historia, de la que yo conozco, el Sr. Woods, nos acaba de regalar una gran lección, otra mas…. pero ahora de incongruencia.
Es irresponsable y egoísta, lo dice él mismo, es arrogante, lo dicen otros, y es un comediante, esto lo añado yo. El Sr. Woods no puede parar el mundo para que se le vea dando un beso a mama al mismo tiempo que fluyen unas medidas y coordinadas lagrimitas.
El Sr. Woods no puede reclamar, durante semanas, respeto para su vida personal y familiar y montar un guiñol para monologuear sobre su familia, su esposa, sus hijas, sus amigos y lo arrepentido que esta de sus maldades y vicios terrenales.
El Sr. Woods no puede hacernos cómplices de su ataque de misticismo, lleva ya un par de meses mirando en su interior, para colocarnos después un comunicado simulando una impostada tristeza, con voz triste, en un escenario triste, rodeado de los amigos mas tristes que ha encontrado, en el que nada era casual, ni el tiempo de los suspiros, ni el color de las cortinas, ni el ambiente funerario.
Alguien deberá decirle: “Sr. Woods, no nos importa nada su vida personal”. No nos importa porque Vd. ha sido el primero en enarbolar la bandera del respeto a lo personal. Respeto que se ha producido como si Vd. fuera un anónimo y candoroso ciudadano.
Si quiere Vd. pedir perdón a Elin y sus retoños dígaselo al oído, no nos haga participes a los demás igual que no nos hizo participes de sus swing de caderas con las rubias y de sus dispendios por tabernas y casinos.
Su equipo de asesores pueden apuntarse el éxito de haber captado la atención mundial sobre lo irrelevante. Su equipo de abogados sabrá sacar rédito en los juzgados de esta comparecencia. Este acto, conociendo la sociedad americana, le supone rebajar la indemnización, al menos, en 50 millones de dólares cuando el juez dictamine sobre su divorcio, si es que se produce, que lo dudo.
A Vd. se le ha respetado y nadie esperaba un relato morboso de como organizaba su agenda para no faltar al gim, atender los deberes conyugales, sus obligaciones con las pequeñas, ganar torneos, ir al casino, cumplir con los compromisos publicitarios, tomarse unas birritas y traquetear con tanta “jaca”; pero lo que Vd. no dijo, Sr. Woods, y es por lo que el globo dejo de girar durante 13 minutos es ¿Cuándo volverá a jugar?. Es lo único que interesa a estas alturas. Olvide esa relación íntima que mantiene con su ombligo y enfréntese al público y a la realidad. Lo único que le demandamos es un par de golpazos, de esos que solo Vd. sabe ejecutar, y se mete al mundo, de nuevo, en el bolsillo.
Pepe Martínez, editor
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